Navío en Tierra
La metáfora del esqueleto de un barco anclado en medio de una selva tenaz, a muchos kilómetros del mar, se me quedó por muchos años anclada en la mente. La leí en “Cien años de soledad” cuando apenas era un muchacho. Aquel barco carbonizado por el tiempo evocaba tantas historias en sí mismo, que estoy seguro que el Gabo pudo haber escrito una novela entera solo con aquella imagen persistente.
Este año murió Gabriel García Márquez (2014), y yo desempolvé el poema que aquella imagen pertinaz creó para mí. Este libro puede ser tomado como un homenaje póstumo. Está hecho con poemas que salvé del olvido, poemas que como aquel barco, no volverían a navegar jamás y quedarían enterrados sino por la desmemoria, por la densa selva del tiempo que se va. Digo que son poemas salvados porque van quedando de la revisión de lo que será mi primera publicación en papel y que está por ser publicada.
Este libro digital es un “Navío en tierra” y sin quererlo tiene el mérito de ser mi primer libro “digital”. Tiene toda la ternura y toda la pasión de lo vivido con fiereza. También está hecho de jirones, de pedazos de mí, de muchas voces amadas, sufridas, sentidas, lloradas. Un poeta está hecho de tantos, de tantas, de millones de retazos y pedazos, que este “libro” no podía llevar mejor nombre, ni ampararse en tantas sagradas razones y pasiones.
Cada verso es un pedazo del costillar carbonizado de aquel navío fantasma, que bien puede ser mi costillar carbonizado por tantos insomnios y desvaríos felices. No me cansó de perseguir al amor, por las calles infinitas de la vida, el amor que como decía Neptali Reyes se “reparte en besos, lecho y pan”. Muchas veces fui Farewell. Este libro es un homenaje a quienes me han amado, bienamado, malamado, y a quienes sigo amando para siempre. Hoy, me siento contento. Esta publicación es un paso tan grande, que solo quien me conoce lo comprende.
Ya no son mías estas palabras.
Cedhot Arias

